martes, 17 de abril de 2007

MI SILLA DE RUEDAS



A cambio de mis piernas mi silla siempre va
por calles y senderos de mi pueblo natal,
en ella voy segura, despacio y sin afán
aunque a veces quisiera volar sin descansar.

Es mi silla de ruedas la extensión de mi ser
es parte de mi vida, es refugio y condición
seguridad, descanso, mi cochecito es
podrá vivir conmigo por siempre y con placer.

Otra extensión yo tengo, como mi silla es
bastón de mando y líder alegre y muy gentil,
conduce mi sillita y siempre por doquier
regala una sonrisa y mi ángel suele ser.

Tres somos, solo uno disfruta el resplandor
del sol de cada día del frío o del calor,
recreamos la vida sin penas, con amor
mi silla, un lazarillo y mi tierno corazón.

Igual que mi existencia conmigo también van
otros seres humanos con gran dificultad,
la vida nos limita, nos quita y arrebata
pero nos recompensa con dones y algo mas.

En este mundo todos debemos convivir
con alma solidaria para un mejor vivir,
compartiendo desiertos, aciertos y el sentir
que vamos construyendo un mundo mas feliz.

A mi silla de ruedas le digo con placer
que siempre que la miro me salta el corazón,
porque gracias a ella rodando siempre voy
y hace mas placentero mi canto y mi pregón.

María Asenet Arboleda Urrego